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¿Cuál es la causa de la conducta homosexual y cuáles son las consecuencias de aceptarla como una conducta correcta? 

 

La aceptación de la conducta homosexual como correcta está basada en una creencia falsa sobre el origen de la conducta homosexual.  La creencia de que la conducta homosexual es biológica o innata y, en consecuencia, que no se puede enseñar o aprender.  Sin embargo la conducta sexual de los pueblos no es biológica sino culturalmente aprendida a través del sistema de los valores sociales.  En consecuencia, la conducta heterosexual de los pueblos es culturalmente aprendida, así como lo puede ser la conducta homosexual si se cambian los valores de la sociedad. 

 

Esta creencia falsa de que la conducta heterosexual, así como la homosexual, es biológica o innata y que, en consecuencia, no se puede enseñar ni aprender, ha generado una aceptación de la conducta homosexual en el mundo.  La aceptación de la conducta homosexual como correcta ha iniciado a su vez como consecuencia la transición de los países del mundo de sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales.  

 

Esta transición de los países del mundo de sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales ocurre lentamente y por eso no se puede ver.  Toma alrededor de 5 generaciones, es decir, unos 100 años para que sea visible la transición.

 

La realidad es que la conducta heterosexual es una conducta aprendida y es el resultado de valorar la conducta homosexual como incorrecta.

 

El ser humano es el único animal en el cual la conducta sexual está determinada por la cultura y no por la biología o el instinto.  La conducta heterosexual es culturalmente aprendida.  El ser humano es el único animal en la naturaleza que tiene valores y que rige su conducta en base a los valores y no en base a su biología o sus instintos.

 

Los animales no tienen cultura ni valores.  Es por eso que su conducta sexual es biológica.  Los perros o los cerdos o los caballos son animales en los cuales la conducta en general y la conducta sexual en particular está determinada por la biología o el instinto.  Es por eso que el perro al igual que el cerdo y el caballo tienen relaciones sexuales con su madre, sus hermanas y sus hijas, porque los animales no tienen valores.  

 

Los seres humanos sienten repulsión ante la idea de tener relaciones sexuales con su madre o sus hermanas o sus hijas o personas de su mismo género porque  la cultura les enseña el valor de que esas conductas son incorrectas.  Esa repulsión no es biológica ni instintiva sino el resultado de los valores culturales que se les inculcan a las personas desde pequeños y que les  habrán de activar emociones adversas ante su violación.

 

De hecho hay personas que por alguna razón de la vida no instalan esos valores o los pierden una vez instalados.  Por consiguiente, esas personas que dejan de poseer esos valores no sienten emociones adversas cuando tienen  relaciones sexuales con su madre o sus hijas y por eso su conducta es estrictamente biológica y, por consiguiente, antisocial.  El resto de la sociedad que tiene valores instalados los rechaza llamándolo degenerados y los persigue.  Pero este rechazo y persecución no es sino el resultado de la tenencia e instalación de los valores culturales en su psique que valora la conducta incestuosa como incorrecta.  Si removemos esos valores, la vida en sociedad tal y como la conocemos desaparece y es sustituida por otra donde todo lo que produce placer estaría permitido y en consecuencia se generalizaría como conducta.  

 

No existe ninguna causa biológica por la cual las personas no puedan derivar gratificación sexual de relaciones sexuales con la madre, las hermanas, los hijos, los niños, las personas del mismo género, las orgías o los matrimonios de múltiples parejas, la poligamia, el bestialismos o conducta sexual con animales, etc.  Lo único que impide obtener gratificación sexual de estas conductas son los valores culturales y no la biología o el instinto.  De hecho, los pueblos que históricamente valoraron la conducta homosexual como correcta, como en la antigua Grecia, la homosexualidad era generalizada y los casamientos entre hermanos eran aceptados.

 

Por consiguiente, la remoción del valor de que la conducta sexual con personas del mismo género es incorrecta traerá la generalización eventual de esa conducta en toda la población.  No sucederá en el corto plazo, sino que será una transición cultural paulatina a través del tiempo que durará cinco generaciones o aproximadamente 100 años.  Lo mismo ocurriría si removemos los valores culturales de que la conducta sexual con niños o con los hermanos es incorrecta.  Bajo tales circunstancias, la pedofilia como conducta se generalizaría eventualmente en toda la población, así como el incesto.  No sucedería en el corto plazo sino que tomaría unos 100 años esa transición.

 

La Primera Revolución Homosexual Mundial por Aprendizaje Cultural: Años 2012 a 2112

 

Los Hombres se Casan con los Hombres y las Mujeres se Casan con las Mujeres

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una revolución homosexual arropa los países de mundo con un ímpetu tan grande y avasallador como nunca antes se había visto en la historia de la humanidad.  En los países del mundo los hombres se casan con los hombres y las mujeres se casan con las mujeres mientras la mayoría de la población celebra con bombos y platillos ese acontecimiento como si se tratara de un avance en el progreso de la humanidad. 

 

Como consecuencia de ese furor revolucionario se ha desatado una ola de persecución y represión a nivel mundial contra toda las personas que se atreven a manifestar sus valores en contra de la homosexualidad.  Son perseguidos, penalizados en sus trabajos y expulsados.  Es decir, los cuerpos legislativos y las instituciones del Estado han creado leyes y reglamentaciones para criminalizar la tenencia de los valores en contra de la conducta homosexual de manera que aquel que los expresa es perseguido y reprimido en el acto.  Los Tribunales han creado jurisprudencia obligando a las personas con valores en contra de la homosexualidad a aceptar la conducta homosexual como correcta y legítima en las escuelas y lugares de enseñanza, en los lugares de trabajo y en las instituciones del Estado en general so pena de desacato.

 

Toda esta algarabía y furor está fundamentada en la creencia sin fundamento (premisa o hipótesis falsa o incorrecta) de que la homosexualidad es una preferencia sexual queriendo denotar con ello que se trata de una conducta biológica o innata que no se puede aprender.  Por consiguiente, se presume que los homosexuales son un grupo minoritario discriminado como lo sería cualquier minoría étnica y su reivindicación y aceptación constituye un avance en el desarrollo de la humanidad que todos los países deben apoyar. 

 

 

La Premisa o Hipótesis Incorrecta de la que Parte la Revolución Homosexual

 

En qué consiste la premisa  o hipótesis sobre la cual descansa la revolución homosexual que se produce en los países del mundo.  Veamos.

 

La conducta homosexual, así como la conducta heterosexual, es biológica y, por consiguiente, innata.  En consecuencia la conducta homosexual no se puede enseñar ni aprender. 

 

Si la conducta homosexual es innata y no se puede aprender, se presume que no hay ninguna consecuencia con aprobarla como una conducta correcta y buena como lo sería la conducta heterosexual.   Nadie se ha detenido a pensar que esta premisa sobre la que se sostiene este proceso revolucionario es falsa y, por consiguiente, que la aceptación de la conducta homosexual como correcta y buena conduce a la transición de los países de sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales.

 

Por inverosímil que parezca, esta hipótesis o premisa no tiene ninguna base científica ni ha sido sustentada ni corroborada por ningún estudio científico.  Lo estudios seudocientíficos que se han realizado tratando de hallar diferencias en la estructura cerebral u hormonal de los homosexuales no han podido ser replicados y corroborados.  Es decir que se ha establecido sobre una creencia sin fundamento científico alguno un proceso de desmantelamiento y destrucción dramática de una institución social que ha estado vigente durante los últimos 10,000 años de historia.  Esta destrucción se realiza sin que haya ni siquiera un estudio científico sobre las consecuencias que ese cambio habrá de producir en la sociedad en el largo plazo.

 

 

La Premisa o Hipótesis Correcta de Esta Teoría

 

La teoría de la homosexualidad por aprendizaje cultural que presentamos en este escrito parte de la premisa o hipótesis contraria.  Veamos.

 

La conducta heterosexual, así como la homosexual, así como la no incestuosa, no es meramente innata, sino fundamentalmente determinada por el aprendizaje cultural de los pueblos. 

 

Los factores innatos de la conducta sexual, al igual que los factores innatos de toda conducta humana están moldeados o acondicionados por la enseñanza y el aprendizaje cultural de los valores de la sociedad que son en última instancia los factores determinantes de la conducta social o conducta del individuo con respecto al grupo.  

 

En consecuencia, aún si partieramos de la premisa, no corroborada científicamente, de que la conducta homosexual sea innata, no por eso se puede concluir que la conducta sexual de la sociedad no sea aprendida culturalmente e inculcada a través de la enseñanza de los valores.

 

Los valores de la cultura con respecto a la conducta sexual aceptable o correcta y la conducta sexual inaceptable o incorrecta se inculcan en el individuo desde muy pequeño a través del proceso de socialización con sus padres, parientes, maestros, líderes religiosos, líderes laicos, etc.

 

Como consecuencia de esa enseñanza cultural de valores es que el niño aprende que el sexo con la madre es algo malo, así como el sexo con sus hermanas y parientes cercanos, así como el sexo con personas de su mismo género.  Es decir, el niño está instintiva  o biológicamente equipado para sentir gratificación sexual de su madre hermanas y parientes cercanos, así como de personas de su mismo género.  Esas conductas son instintivas pues biológicamente se nace con la capacidad para sentir placer sexual de ellas.  Pero estos instintos o tendencias biológicas no determinan la conducta en los seres humanos.  Es a través de la enseñanza de los valores de la cultura que condenan esas conductas como malas y abominables que el niño aprende a no desear ni sentir placer o gratificación sexual de su madre, hermanas, parientes cercanos y personas de su mismo género. 

 

El complejo de Edipo así como el complejo de Electra identificado por Sigmund Freud y Carl Gustav Jung como factores instintivos presentes en la conducta de los varones y las hembras respectivamente, no determina la conducta de los seres humanos como bien señalara el propio Freud sino la cultura.  En su obra “El Malestar en la Cultura” Freud señala que la represión que hace la cultura en el individuo de estos instintos sexuales primitivos se hace con el propósito de crear la vida en sociedad.   Según Freud mientras más civilizada es una sociedad, más represión de sus instintos sexuales primitivos realiza a través de la enseñanza de los valores culturales.  Antes que Freud el novelista ruso Fiódor Dostoyevski anticipó en su genial obra “Los Hermanos Karamasof” la existencia del complejo de Edipo y la lucha interna de los seres humanos contra sus instintos más obscuros como lo es desear la muerte del padre.

 

El rechazo de la conducta incestuosa es el resultado de los valores de la cultura que orientan la conducta de las personas que viven en sociedad.  Esos valores se oponen a la satisfacción de los instintos más primitivos en los seres humanos.  Las personas no nacen con una aversión o inclinación biológica natural o instintiva para no tener sexo con su madre, hermanas y parientes cercanos, así como con personas de su mismo género.   Por el contrario, los instintos más primitivos son los de derivar placer sexual del incesto, de la homosexualidad y de todo tipo de actividad sexual que estimule el erotismo, como por ejemplo, el uso de artefactos y de animales.  No obstante, a las personas se les enseña culturalmente los valores de que es algo malo, incorrecto, abominable tener sexo con su madre, sus hermanas, y parientes cercanos, así como personas de su mismo género y animales (bestialismo).  Es por esta razón que la conducta no incestuosa, así como la conducta heterosexual, así como la conducta homosexual son comportamientos culturalmente aprendidos. 

 

Los grupos a favor de los derechos de los homosexuales han convencido a la sociedad de que el comportamiento sexual es algo innato que no se puede enseñar ni aprender, pero eso es falso. 

 

Por ejemplo, si se les enseña a los niños desde pequeños en las escuelas, en la televisión y en los medios de comunicación masiva que la conducta homosexual no es mala, como se está haciendo ahora, lo natural es que esos niños cuando advengan a la vida sexual practiquen la conducta homosexual.  Si se le permite a un profesor homosexual pararse delante de sus estudiantes y pregonar con orgullo su condición de homosexual lo natural es que los estudiantes se sientan inclinados a imitar y a emular a su profesor.  El que lo hagan o no dependerá de la influencia y los valores de sus padres, otros maestros, líderes religiosos, etc. por encima de la influencia de su profesor homosexual.  Según vayan pasando las generaciones y esas diferencias de opiniones o valores se vayan alineando a favor de la conducta homosexual como correcta, el niño recibirá una sola información.  Para la 5ta generación podemos esperar que todas las figuras significativas en la sociedad le estén enseñando al niño los mismos valores con respecto a la conducta homosexual como correcta y que, por consiguiente, la conducta del niño sea homosexual.   

 

El mismo razonamiento anterior aplica si el profesor homosexual, además de hablar de su orgullo como homosexual, decide besar a otro hombre delante de sus estudiantes o vestirse de mujer para dar sus clases.  Esperar que los estudiantes no imiten o traten de emular a su profesor como líder del grupo y ejemplo a seguir es irrazonable.  Por otro lado las leyes, los reglamentos y la jurisprudencia que se va estableciendo obliga a las demás personas con valores en contra de la conducta homosexual a tener que aceptar en las escuelas y centros de enseñanza, en los lugares de trabajo y en las instituciones del Estado en general a las personas que exhiban estas conductas.  Si se expresan en contra se les persigue, se les obliga a pedir disculpas y se les pide la renuncia o se les expulsa del trabajo.  Ya hay en nuestro sistema de enseñanza profesores homosexuales que se visten de mujer para dar sus clases y nadie se atreve a protestar ni decirles nada por temor a la represión.

 

Las sociedades que establecen leyes y reglamentaciones que criminalizan y penalizan en la población la tenencia de los valores sociales de su cultura donde se afirman que la conducta homosexual es incorrecta y por lo tanto mala, son sociedades que promueve un cambio cultural de gran importancia o envergadura con consecuencias impredecibles sobre la salud y el bienestar de los pueblos.  Las sociedades que promueven el cambio de sus valores con respecto a la conducta homosexual como conducta incorrecta o mala y que los sustituye por los valores de que son conductas correctas o buenas, cambia también su cultura y con ello fomenta la conducta homosexual. 

 

Con la criminalización y penalización de la tenencia de valores en contra de la conducta homosexual, que está ocurriendo en la actualidad en las distintas naciones del mundo, se inicia la transición de las sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales como un nuevo fenómeno histórico en el planeta.   No tiene precedentes en la historia porque en esta ocasión parecería ser global, abarcando a todas las naciones. 

 

¿Son los valores sobre la conducta homosexual producto de la arbitrariedad de los pueblos o el resultado de su experiencia milenaria para evitar males mayores que atentan contra la salud y el bienestar de los pueblos?  ¿Son ignorantes los legisladores, jueces y magistrados que criminalizan la tenencia de valores en la población en contra de la conducta homosexual sin saber las consecuencias que tendrá en el largo plazo dentro de 4 o 5 generaciones esos cambios en los valores?  Está por verse las consecuencias en el largo plazo de este proceso sobre la salud, las enfermedades de trasmisión sexual epidémicas y las pandemias, la reproducción, el tamaño de las poblaciones, el crecimiento y el bienestar de los pueblos, etc.. 

 

Repetimos una sociedad que promueve el cambio de sus valores con respecto a la conducta homosexual como conducta incorrecta o mala, cambia también su cultura y con ello fomenta la conducta homosexual.

 

El ser humano es el único animal en la naturaleza que tiene valores y que modela su conducta según los valores que se le inculcan.

 

El Error de los Grupos Religiosos y Laicos que se Oponen al Avance Homosexual

 

La falsa creencia de que la conducta heterosexual, así como la homosexual es un fenómeno meramente biológico o instintivo y no culturalmente aprendido ha venido generando desde hace más de 20 años una revolución con respecto al cambio de los valores en las sociedades heterosexuales del mundo.  Esos cambios en los valores culturales de los pueblos y, por consiguiente, en la cultura misma, están generando un cambio en la conducta sexual de los pueblos de sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales.

 

Durante los últimos 20 años el gran error en que han incurrido los grupos religiosos y laicos que se oponen al avance homosexual ha sido el aceptar y dar por establecida la premisa de los grupos pro homosexuales en el sentido de que la conducta homosexual es algo innato biológicamente determinada y que no se puede aprender culturalmente.  En consecuencia, se han dedicado durante los últimos 20 años a combatirlos empleando argumentos moralistas.  Como los tribunales y la población en general no aceptan los argumentos moralistas como válidos, de nada han servido las marchas y las protestas de estos grupos durante los últimos 20 años.  Ya es hora de que estos grupos empiecen a utilizar argumentos científicos para oponerse al avance de la conducta homosexual y esta teoría podría servirle de base para lograr sus metas.

 

 

El Científico Social

 

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